INFINITO BUENOS AIRES
Comentario

           No seré yo el descubridor poético de Punzi, cuyo primer “adelantado” -- hablando en términos de Descubrimiento-- fue César Tiempo, prologuista de “El gorrión y la luna”. Este es –en su casi totalidad—un libro celebratorio de amigos, de fraternidad conmovedora. Sus homenajes tienen casi siempre nombre y apellido: Evaristo Carriego, Andrés Segovia, Carlos Gardel, Arturo Berenguer Carisomo, Roberto A. Talice, el pianista Carlos García, el bandoneonista Raúl Garello, el también bandoneonista Osvaldo Montes, el periodista chivilcoyano Gaspar J. Astarita, entre otros cien.

           Algunos de sus poemas tienen particular interés sociológico e histórico. Tres de ellos merecen ser destacados en especial: “Fundación mitológica del lunfardo”, dedicado a José Gobello, “Décimas porteñas a la Avenida” y “Candombe de cuatro gritos”. El primero –de incitación borgeana-- es un agudo, penetrante y completo análisis de los orígenes y conformaciones del lunfardo. El segundo es una muy documentada estampa de la Avenida de Mayo, tramo por tramo. El tercero es una interesante figura del candombe rosista, con especificación de las diversas “naciones” de negros. En los tres se advierte la armónica suma del inspirado poeta y el puntilloso investigador.

           Por nuestra parte, debemos agradecer a Punzi sus poemas de cordial acento, valioso y original aporte a las letras argentinas en el tono del lunfardo --que domina como pocos-- y en los levantadamente épicos, en los que, quien fue (y es su caso) aventurado escalador del Aconcagua, hace el elogio de aquellas caballadas que hicieron patria como si todavía tremolaran en el aire “las crines de bronce”.

León Benarós, 2001

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