LA ROSA DE CRISTAL
Comentario

           “En “La rosa de cristal” todo es armonioso. La fluencia estética cautiva por su vuelo sentimental y sensible. Hay calidez en los textos que enuncian y pronuncian el amor con la fascinación de un trovador de época. La pluralidad formal permite que el pensamiento se encauce en la concavidad del alma como un río de sueños que tiende a dispersarse en la llanura del hombre. Hombre cantando y mujer que escucha, que atiende la soledad del juglar y su memoria y testimonio.

           Particular empeño ha puesto Punzi en dotar a su estro de un lenguaje claro y expresivo. Dueño de una concisión y llaneza poco comunes en este tiempo de alquimias al uso, alcanza a impregnar sus versos de una simétrica cadencia que se multiplica y dispersa en ecos que nos recuerdan la epopeya de una serenata. De esos cordiales aportes de homenaje que dejaban, empero, sitio para la melancolía. El poeta que es Punzi vibra en el gozo y la desdicha, en la presencia y en la ausencia, en la claridad y en la sombra del amor navegante, como esclareció Marechal. En resumen, un neorromántico. Punzi no se despoja de sus atributos lingüísticos ni de su escenografía (llamémosla así) cotidiana. Probablemente, la mejor síntesis del libro está inserta en un fragmento de un poema ejemplar: “Es necesario que soñemos juntos / como niños en nuevos alborozos.// Unamos nuestras dos soledades.// Es necesario que soñemos juntos / la canción y el exvoto.// Escucha las cien formas / con que te nombro.”

Luis Ricardo Furlan
Cuadernos de Poesía Nueva, Madrid, 1988

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