SIETE SEGUNDOS Y LA ETERNIDAD
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           La obra tiene, en primer lugar, incuestionable originalidad: se trata de un“poemario novelado”, género que, según Mazzei, cuenta entre sus pocos antecedentes el poema del Robot de Leopoldo Marechal. Los “siete segundos” corresponden a los siete días de la creación y la acción enfrenta a las fuerzas destructoras del mundo actual con una cosmovisión espiritualista.

           Los versos aparecen separados por barras y no encolumnados, tal como destaca Juan Carlos Dido en el prólogo. Esto acentúa el carácter novelesco del poema que se ubica en La Selva (la sociedad moderna), El Planeta (la tierra ultrafutura), La Ciudad (el cementerio y el purgatorio) y Los Trece Dibujos (los países sudamericanos). En esos escenarios transcurren los siete segundos de la creación y se mueven La Sombra (el hombre que perdió a Dios), La Bruja (el materialismo y la superstición), El Viejo (la experiencia), Los Enanos (los siete pecados capitales), El Río (la vida), El Ángel (la religión), Los Insectos (la muchedumbre moderna), El Niño (el hombre sudamericano) y El Viento (las pasiones). También aparecen El Canto (el idioma castellano) y, finalmente El Libro (la sabiduría).

 

           Punzi considera que su obra es un “poemario novelado”. Y lo es: se lee con el interés que despierta una novela de suspenso y se goza con ese deleite especial que sólo brinda la auténtica poesía. Se me ocurre que es como volver a los cantares de gesta y al Poema del Mío Cid, un argumento heroico y apasionante expresado a través de versos límpidos que pueden tornarse trágicos o esperanzados.

           “Siete segundos y la eternidad”, en cuanto tiene de condena al mundo desacralizado y cibernético y de anuncio del triunfo del espíritu sobre la materia, es un poemario de alto vuelo lírico que, por la valentía con que anuncia los males y la deshumanización del mundo actual, constituye un formidable alegato a favor de los valores trascendentes del hombre y de la vida. Una obra de calidad estética que nos hace comprender la circunstancia en que nos toca vivir y nos ayuda a superarla.

Horacio Carballal
“La Capital”, 1994

           Esta obra no es puramente de ciencia ficción, sino que se apoya en este tipo de género literario para crear una poesía profética contemporánea. “Siete segundos ...” es una novela en verso, donde los mismos están dispuestos en forma continua, separados por barras, y no encolumnados. Según el autor, esta disposición permite una mejor comprensión del contenido narrativo, a la vez que mantiene las condiciones que caracterizan a una obra poética. En sus páginas puede encontrarse una cosmogonía y una teología, donde el poema se desarrolla como una meditación de Dios, quien observa el proceso degenerador en el que ha sucumbido la Creación, particularmente la degradación del hombre y su mundo. El prologuista Juan Carlos Dido acota: “Los siete segundos corresponden a los siete días de la Creación, y miden el tiempo en que todo volverá a la nada del principio, la eternidad pura, para comenzar desde la esperanza”.

“El Litoral”, Santa Fe, 1994

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