SAN MARTÍN
EL PRIMER MONTAÑÉS DE AMÉRICA

           “...botas granaderas con espuela de bronce, sable corvo morisco, sombrero de hule de dos picos y pañuelo sujeto al cuello, así pasa el primer montañés de América la cresta final de los Andes. Luego bebe de su chifle dos sorbos de alcohol y en tanto que lía un cigarrillo ordena a la charanga militar –una sencilla banda de musicantes criollos-- que ejecute el Himno Nacional. A sus espaldas, el océano de cerros le mira alejarse, y desde el más alto pedestal de América, el Aconcagua –cumbre frente a cumbre—le saluda con el viento blanco de su vértice coronado de nieve, contra un límpido cielo estival” (“La primera batalla”, pág. 138)

 

           Comentarios

           “San Martín, el primer montañés de América” por Orlando Mario Punzi. Primer premio del Círculo de Legisladores de la Nación, este libro añade un jalón más a la lista de trabajos históricos inaugurada por el autor en 1953 con “Historia del Aconcagua”. El impacto psicológico, el fuerte influjo del panorama, el frío y el apunamiento, la alimentación, el vestido y el transporte, la provisión de miles de caballos y mulas, la programación de un cuerpo de sanidad y la travesía propiamente dicha son pormenorizados por Punzi en cuadros de intensa belleza descriptiva. Aquí se comprueba que ni la ciencia ni la historia están reñidas con la manifestación estética cuando se dan en los legítimos creadores. Tal es el caso de Orlando Mario Punzi.

María Isabel Clucellas
“La Prensa”, 29-VIII-1990

           La victoria del Libertador sobre la montaña, sistemática y definitiva, lo convierte, tal como lo define Orlando Mari Punzi en su obra, en “el primer montañés de América”. Son dos libros en uno: la narración del hecho portentoso, y su relato, llevado a cabo con pasión detallista de fino orfebre, de cincelador que trabaja una joya. Es la Historia llevada de la mano del arte, con ese sexto sentido que sólo poseen los elegidos: nictálope la vista para advertir el sutil tintineo de la estrella; exquisito el espíritu, para degustar el sabor de lo bello, y perspicua la inteligencia. Aticismo puro –no cabe dudarlo—es esta conjunción con que el historiador-poeta hermana la ciencia con el arte. La aparición de un humanista como Orlando Mario Punzi reconforta el espíritu y nos ayuda a robustecer nuestro optimismo final.

Francisco Hipólito Uzal

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